ARQ+ART, un concepto, un barrio, y pintura

ARQ + ART

Los distintos estadios de una construcción pueden ser el lienzo en blanco de un colectivo de artistas que sueltan sus mensajes con absoluta libertad. Pueden ser los escritos en las chapas protectoras de una obra en curso, los cascos de quienes trabajan ahí o las paredes –interiores y exteriores– de una casa que será demolida.
“No hay que renegar del pasado, sino celebrarlo”, dice Jony, arquitecto del Estudio Sasky y mentor de esta movida que combina arquitectura y arte efímero con tanta potencia y color que las intervenciones se volvieron ícono del barrio de Colegiales en C.A.B.A..

“No hay que renegar del pasado, sino celebrarlo”.

BM- La movida surgió en pandemia, ¿cómo fue el proceso creativo con el que dieron forma a ARQ + ART?
ES- Estábamos en un momento de esos en los que no se podía hacer mucho por las restricciones vigentes. Teníamos unas casas que esperaban ser demolidas y una madrugada nos empezamos a cuestionar sobre cómo darles un valor agregado en ese momento en particular. Convocamos a un artista pensando en hacer algo así como una despedida a la casa y, a su vez, regalarle arte al barrio y a los vecinos. Después pensamos en abarcar otras instancias de la obra.

BM- Cada artista es libre de expresar en su intervención, ¿hay un momento de exploración y puesta en común entre quienes van a intervenir?
ES- Los artistas son libres de expresarse. Se genera brainstorming momentos antes de empezar a intervenir, es una especie de magia en donde coincidimos los arquitectos y los artistas que van a expresarse. Decimos que es una especie de laboratorio, lo divertido y rico de esto es que no haya una planificación, sino que la casa o la obra en marcha sean las que vayan guiando la expresión.

BM- Tienen en mente que haya también una obra artística que perdure una vez finalizada construcción, ¿cómo será esa materialización? ¿Cuál será el concepto?
ES- Es una pregunta difícil porque no queremos que sea una simple exposición en el lobby de las casas terminadas o en una de sus paredes. Estamos pensando esa materialización todavía a partir de lo que nos fue pasando en cada caso y experiencia de las que ya realizamos. Estamos en pleno análisis de eso y del concepto a trabajar. Lo que sí sabemos es que esas expresiones queremos que sean para el barrio y no solo para quienes vivan en el edificio.

BM- ¿Qué sentís que cambió en el estudio (en su vida institucional) con esta movida?
ES- El estudio siempre tuvo una buena imagen, esto le está dando un valor agregado (súper disruptivo y contemporáneo). La gente lo recibe muy bien, es una imagen –la de los artistas también– que está potenciada por el arte.

BM-¿Cómo imaginás la continuidad de ARQ + ART? ¿Hay un plan o “vamos viendo” más allá de colegiales?
ES- ARQ + ART vino para quedarse y no vamos a ponerle un límite a este concepto. Va a seguir en Colegiales (¿por qué no en Chacarita?), pero lo definiremos entre artistas y arquitectos, y será el que surja de lo que vaya sucediendo.

Cuando conocí a Estudio Sasky y me contaron de ARQ + ART pensé: ¡qué original y divertido es esto! Arte fugaz que estará un tiempo acompañando todo el proceso de demolición. Para mí fue la primera vez de compartir una pared con otra artista. Eso fue espectacular: poder fusionar diferentes estilos de una manera tan libre y relajada. Creo que otra cosa interesante es poder sacarnos por un rato la presión de un diseño con bajada de línea por parte del cliente. Por supuesto que hacemos una charla previa, pero luego pintamos con mucha libertad, y eso es lo más divertido. Yo venía haciendo murales botánicos y estaba con muchas ganas de sumar un retrato, pero no se estaba dando en los encargos que surgían. Cuando Jony me convocó, fue un gran desafío y oportunidad.

Me llamó mucho la atención la asimetría que tenía el lugar, la belleza arquitectónica pese al estado de deterioro. Era un lugar extremadamente hermoso que estaba muy invisible en ese barrio. La premisa fue romper con eso: me volqué por los colores flúo, muy saturados, y busqué que sea muy gestual todo. En ese lugar inauguré una frase: Somos obra constante. Sabía que esa obra luego iba a mutar, pero siempre iba a estar su esencia. Reconstruir y no destruir. 

La experiencia ARQ + ART fue muy divertida e inspiradora. Estaba la libertad para expresar y pintar lo que uno quisiera. Eso, más la posibilidad en materiales pinturas y colores geniales de Eterna, hicieron una experiencia muy linda. Colores para vivir es mi lema y seguro se cumplió con creces.

Como íbamos a intervenir una obra en construcción y queríamos pintar unas chapas que las vería la gente cuando pasara por afuera sentí que quería dejar un mensaje. Elegí la frase vos podés todo, un aliento para quien lo necesite cuando lo vea. Saber que podíamos hacer cualquier cosa fue increíble: me surgió ponerle mucho color, darle alegría así porque creo que es lo que muchas veces se necesita. Como se trata de arte efímero, no había presión acerca de la perfección o de   equivocarse; fue puramente expresar sentimientos.

El proceso fue: el no proceso. Si bien habíamos charlado previamente con las otras artistas, intercambiamos ideas y hacia dónde ir, al llegar cada una tomó los colores y se dejó llevar; siempre fiel al estilo propio. Al ser una obra efímera, el mayor “jugo” es ceder lo que el momento te da. Saber que es 100% el instante y disfrutarlo: estar en obra, pintar en obra, y sobre todo jugar en obra. Pocas veces, como artista y como arquitecta, te toca un lienzo sin medidas, sin restricciones y sin mañana. Y creo que eso es de lo más lindo del arte efímero, te permite ponerte en blanco y simplemente crear.  Nada más lindo que: ¡hacer que el instante valga!

¿Querés saber más de esta movida?