Realizar efectos
con pintura acuarelada

La dilución en agua de una pintura cambia sustancialmente la intensidad de su color.  Pero, si sus pigmentos son nobles y de buena calidad (y los nuestros realmente lo son), el punto acuarelado de 50% pintura y 50% agua será factible sin que el color pierda pregnancia e identidad, aunque esté más claro… ¿Por qué hablar de los acuarelados? Porque cuando trabajás con una mezcla con esta abundancia de agua se abre un abanico interesante para realizar efectos con elementos caseros.

Te compartimos algunos que desarrolló  Silvia Botta  —a partir de su afinidad con las intervenciones textiles—. Sin embargo, podés ponerlos en práctica más allá de las telas: en bastidor, madera, papel… y con variedad de pinturas como Acrílico Decorativo, Profesional, Pintura para Tela, Pintura para Sublimación.

Te contamos

En los tres casos que Silvia comparte, es súper, híper necesario utilizar el recurso apenas pincelás con la pintura acuosa, porque el agua es lo que pone en acción el efecto.

Granos de sal gruesa

Esparcí granos de sal sobre una zona recién pincelada. Podés elegir una zona de color o hacerlo más azaroso. Los granos absorberán el agua, pero dejarán concentraciones de pigmento.

Jabón en polvo

Es una variante del recurso anterior, pero permite obtener un grado mucho más fino de detalle y, de este modo, trabajar zonas de pequeñísimos puntos.

Almíbar

Aplicá sobre la pintura acuarelada una gota o “coma” de almíbar(*) con un pincel. Su consistencia —más densa que el agua— empujará la pintura, generando aureolas.

(*) Agua + azúcar en partes iguales, las calentás a baño María hasta que toma consistencia de jarabe.

¡ATENTI con los días húmedos!

Una vez que se pone en marcha el recurso, es necesario que seque lo antes posible para que el efecto que produce en la pintura no pierda nitidez.

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